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miércoles, 8 de octubre de 2014

OCTUBRE MES DEL ARTISTA COLOMBIANO:ALGO MAS QUE UNA FRASE.


Por lo menos debería serlo; no obstante cada año va perdiendo significación, hasta el punto que ya ni una frase será. Hace algún tiempo todavía se tenían buenas intenciones con nuestros artistas, y por lo menos se les hacía bulla-que eso también sirve-en el mes que les fue consagrado; pero en la actualidad-al menos en lo que hasta ahora va corrido-se nota una frialdad en torno a esto.Yo antes escribía 4 o 5 crónicas mensuales y dedicaba igual número de programas TOTALMENTE al artista colombiano. Hoy en los poquísimos programas de eso ponen TODO menos artistas colombianos; y cuando los ponen es UNO por cada 5 o 6 extranjeros.Por eso considero que "el mes del artista colombiano" debería ser algo más que una frase para convertirse en una verdadera campaña promocional tendiente siquiera a aliviar un poco la difícil situación que la mayoría de ellos afronta con una dura vida (los que medio sobreviven) en un medio como este en el que se tiene adoración por lo extranjero.El decir lo que se podría hacer es cosa que no me cuadra, pues no me gusta la pose cómoda de sentarse a decir que tales cosas están malas, que podría hacerse esto y lo otro, cuando quienes están montados en los respectivos potros son los encargados. En Barranquilla se ha tenido buena intención para darle algo de tranquilidad, pero han sido poquísimos en relación con la cantidad de ellos que la necesitan y sobre todo la merecen. Tampoco queremos decir que a todo aquel que golpee un cencerro o agite unas maracas haya que llenarle un estadio para darle un "chequezón" producto de las entradas.
Pero también hay que entender que están (no Efraín) olvidados varios artistas que han dado, que NOS han dado prestancia internacional.
Y me refiero a los creativos, ya que he sostenido que por uno de esos caprichos que solo la vida permite-más que todo la artística-generalmente el intérprete sale mejor librado que el compositor.
Claro!Yo le aseguro que Ud. por poco que conozca, sabe de la existencia de por lo menos 20 cantantes y le aseguro también que no me cita 20 compositores.Si quiere haga la prueba.Cuente mentalmente unos y otros y verá que es cierto.
Además, el destino cruel de los creativos, tiene un panorama más sombrío; porque Fulano hace una canción, se convierte en éxito,la graba casi todo el mundo y comen de ella cantándola por ahí en bailes,presentaciones de espectáculos y demás, mientras tanto el compositor come cable.
La canción sigue gustando y pasa a ser internacional y se benefician muchos...mientras tanto el compositor sigue comiendo cable.
La canción que hizo Fulano se utiliza para temas de comerciales de televisión ,cuñas radiales y hasta para ampliaciones locales fijas o móviles que deparan ganancia a los empresarios, locutores, choferes, menos al compositor que sigue comiendo cable.
Por ahí en este mes alguien dice como a la fuerza, sin motivación y sinceridad,: Octubre mes del artista colombiano, lo que pasa de no ser una frase porque Octubre TAMPOCO es el mes del artista nuestro.
Dentro de mi catálogo de publicaciones y archivo de trabajos fonográficos puedo presentar el testimonio de varios artistas que se manifestaron en su momento:"que era la PRIMERA VEZ que alguien se ocupaba de ellos"
Y sigo esperando que otro agarre esa bandera y me de la satisfacción de leer o escuchar algo sobre los sepultados en el olvido.
Si acaso una que otra referencia a los consagrados,porque no se tiene información de otros también grandes pero que NUNCA aparecieron en letras de molde.
Para colmo desnudan a un santo para vestir a otro que ya tiene muchos trajes, como el caso del "Mochilón" que se lo asignan a Pacho Galán y a otros muchos famosos como José Barros o dicen José María Peñaloza cuando es Antonio (José María fue Peñaranda), siendo como es, de EFRAIN OROZCO ARAUJO.
Hay cosas que van más allá de lo raro para convertirse en increíbles:
el del maestro Pedro Laza, músico grande si los hay en Colombia, a quien no solo antes que yo NADIE le había hecho un reportaje, sino que todavía por ahí andan "comentaristas" diciéndole a la gente que él nunca existió,que solo fue un nombre ficticio para efecto de grabación. Nunca como en este caso: QUE HORROR! QUETRAGEDIA! como dijo el tuerto Fide: Y Rufo Garrido?
Cuándo antes de  ocuparme yo del músico más alegre "que ha dado Colombia leyeron Uds algo sobre él?
Cuándo después aunque ya han pasado 33 años de su muerte?
Todos saben por ejemplo,que la Sonora Matancera acompaña a Nelson Pinedo en la belleza de tema tropical "El pregón del enyucao", pero pocos, muy pocos saben que esa obra es del médico cartagenero Antonio Saladén Marrugo,quien de no ser galeno hace rato, y haber tenido que depender de la música, también estaría comiendo cable.
Y pensar que el artista colombiano tal vez como ningún otro, vibra con el sentimiento que su mensaje despierta, y se conforma con la admiración del público alimentándose de aplausos y elogios, quizás "porque no solo de pan vive el hombre" lo que explica por qué subsisten y por qué siguen componiendo  a pesar de los pesares.
Precisamente el médico Saladén guarda como el más grato de sus recuerdos, su más querida evocación de artista, un episodio humano como el que más.
Cualquier día en Cartagena el Dr. Saladén caminaba por una calle y de pronto le salió al paso un hombre humilde, con sus "petacazos" adentro caminando haciendo eses y al verlo, al reconocerlo, el borrachito tratando de conservar el equilibrio, como saludo le dijo: "Dr. Saladén: "la tártara en la cabeza, raído sucio y despeinado..." no dijo más, mientras el médico quedaba largo rato detenido con una profunda emoción porque lo que hizo aquel borrachito desconocido no lo había hecho ningún periodista, ni locutor ni animador de club social, ni nadie en el mes del artista colombiano.
Simplemente que un ciudadano menos que común le había dado al Dr. Saladén una muestra que conocía su obra y -lo más importante-que sabía que él era el autor, cosa que..vaya, muchos que presumen de discómanos y coleccionistas es hora que no lo saben.
Y tan tranquilamente se la asignan a cualquier cubano.







viernes, 5 de septiembre de 2014

AQUELLOS TIEMPOS DEL SACO PRESTADO

Desde cuándo dejaron de usarse los sacos para ir a los bailes?
No fue un lento proceso que metía uno por uno a los "patos" hasta dejar las fiestas llenas de tipos en manga de camisa. Lo raro es que fue de un tirón. Tanto lo fue, que el día que dejamos de asistir a un baile, cuando volvimos poco después, ya hicimos el ridículo vestidos con entero, camisa de cuello duro, y para colmo mancornas y pisa corbata.
Nos quedó el recurso de dejar el saco "fiao" en manos de la cumplimentada que no sabía si guardarlo en su cuarto o usarlo para limpiar las mesas de varios borrachitos que llegaron antes que nosotros. Después, adiós corbata, utilizar el pisa corbata como destapador de botellas y regalar las mancornas a la primera chica que se atrevió a bailar con nosotros vestidos de tal guisa, como diría Don Quijote, para que se hiciera unos aretes. No hombre no! Don Quijote no! La muchacha. De todos modos nos defendimos, cosa que no pasaba en los bailes de antes porque sí el tipo llegaba sin saco era imposible entrar de esa forma. Generalmente el "pato" era muy conocido; no, el ex-Ministro Abello Roca no; él en aquel tiempo andaría en las mismas que nosotros; nos referimos al elemento que quería meterse a un baile sin haber sido invitado ni siquiera por otro invitado. Había un tipo al que llamaban "el dueño del baile", se apostaba en sitio estratégico, y si uno quería colarse ahí estaba él, preguntando quién lo había invitado, y como uno no tuviera una explicación satisfactoria iba a dar con su humanidad a la calle. Creyeron entonces algunos que la situación se arreglaría inventando las cuotas o "poninas" en los bailes; pero resultó hasta peor. El "dueño del baile" no desapareció sino que se hizo plural: una pareja nada agraciada colocaba el distintivo en la solapa, una cintica verde, color naranja o beige y ay del que quisiera entrar por el hecho que podía pagar los dos pesos que costaba la entrada y sin ameritar alguna relación amistosa con alguien del festejo. El problema mayor que presentaban esos bailes, al menos para los estudiantes, era esa bendita indumentaria: los "enteros" sufrían de un tremendo mal: encogían en partes tan imprudentes que uno como no andaba enchaquetado todos los días, le daba "palo" al pantaloncito, y así cuando se iba a poner el saco, éste andaba más oscuro que el pantalón.
Se puso de moda entonces el vestido "combinado", tal vez porque los dulceros llamaban así a un sabroso bocadillo de guayaba con crema de leche. No demoraron en llamarlos "bocadillos", pero uno... maldito si le importaba  y seguía considerando que era "chic" ir de combinado a un baile. Y la verdad es que no estaba tan mal cuando uno podía conseguirse la remonta del vestido que usó papá para su matrimonio, le daba cepillo y gasolina toda la semana y de verdoso que era, volvía a ser negro. Entonces, aprovechaba el saco color "gallina javá" que le quedó de algún Diciembre porque el pantalón "peló el cobre" en el fondillo hacía rato. Una buena camisa y una corbatica azul oscuro con bolitas blancas, unos zapatos negros y estaba uno como para aparecer en un video. (lo malo es que en ese entonces no los había). Pero era muy raro que se presentara esta serie de circunstancias y a uno no le quedaba más remedio que salir a prestar un saco y el que consiguió era un saco color azul marino. Como se disponía era de un parcito de zapatos, tacón "comío" que eran amarillos corte águila y doble suela y un pantalón-el único que le quedaba bien- marroncito a rayas blancas, se resignaba uno a quedar como un esperpento. Se necesitaba en verdad alma de torero para ir con semejante facha a un baile. Claro que uno se consolaba un poco cuando veía a los otros "bocadillos", y escuchaba uno de los comentarios desde la ventana por parte de los mirones que ya gritaban-:Hey tú chaqueta e´tabaco"- "El saco como bandera de carnicería"- "oye, si tú, el que está bailando con la mona traje rojo, cuando para el saco ese me regalas un pichón oíste"-. Y ni qué decir de los "cacharros" que se presentaban con eso del saco prestao. Esto es rigurosamente cierto y ya uno de los protagonistas del squetch está en el Seno del Señor quien se lo llevó rápido por razones de seguridad, ya que mi hermano Rafael parecía que no las buscaba sino se las encontraba. Ocurrió que en mi vieja casa de la calle de San Blas hubo tremendo bailoteo el día de nuestra graduación. Teníamos un amigo odontólogo parrandero insigne, y por tanto vio brillar la aurora en el patio de la vieja e inolvidable casa. Como tenía tanta confianza con mi hermano Rafael le dejó el saco de su finísimo entero a guardar allá, y no volvió esos días. Otro amigo de mi hermano Rafael, también difunto él, se presentó buscando un saco prestao el sábado; mi hermano le mostró su vestuario, pero él era más corpulento que su amigo, y ni qué decir de buscar en el mío porque el único saco que yo tenía era el del vestido de grado, y ni de vaina que se lo prestara; pero Dios quiso que allí guardaran el saco del odontólogo amigo. El cliente se lo probó, le quedó de perlas y cargó con el fino saco. Me quieren ustedes creer que al baile al que fue el hoy difunto amigo estaba también el odontólogo? Pues estaba! Y el otro estaba inquieto porque un tipo desconocido para él, lo miraba y lo miraba, lo seguía a todas partes, se le acercaba hasta en la sala del baile llegando hasta a tocarle una manga. El difunto amigo dijo que en vista de tanta vaina lo primero que creyó era que el tipo que lo asediaba era del otro equipo y hasta descarao. Así que cansado de tanto vacilón le fue dizque a hacer "el paro": "Oiga cuadro: Usted qué es la vaina que me mira y me mira y me está tocando el saco"-"Hombre yo no quería decirte, pero en vista que te has alzado te cuento que te miro y te miro porque el saco que tienes puesto es mío" -La que se armó! Uno decía que era imposible, que estaba loco o borracho, pero que mirara en el bolsillo interior donde estaba grabado su nombre en bordado especial. Trágame tierra! El muchacho arrancó dejándose una conquista a medias, y a eso de las 2 de la mañana fue a levantarnos la casa a patás por la jugada que le habíamos hecho. Cuando Rafael y yo nos levantamos a ver qué pasaba, a la distancia venía también el odontólogo con un saco puesto y otro en la mano a reclamarle a Rafael. Por qué había prestado sin su consentimiento aquel saco?!. Afortunadamente aquel episodio entre tipos cultos y muy amigos terminó en risas, mamadera de gallo y una amanecida en la puerta; pero en otros casos hubo hasta muertos por el saco prestao.